
TU PERRO ES UN DOGO....
- Si cuando se sienta busca siempre la
manera de hacerlo sobre tus pies (no vaya a ser que te muevas sin él).
- Si siempre juega dándote sus
patas, aunque no siempre acierta con tus manos, más bien con tu nariz.
- Si cuando llegas a casa viene hacia
ti corriendo, a cámara lenta,
con sus belfos subiendo y bajando mientras tu sólo piensas “ ¡OH
no, OH no!” buscando un sitio donde ampararte con las manos
extendidas hacia delante.
- Si da igual donde subas la comida, él
llega.
- Si te sientas en el sofá y él
aparece de la nada y te pone la cabeza en las piernas mirándote
con cara de cordero degollado. Luego, si no dices nada, pone una “patita”...
luego la otra... y luego .... !O te levantas rápido o mueres
por aplastamiento!.
- Si cuando lo sacas a pasear los coches
frenan para verlo bien o incluso se paran para preguntar... algo,..
lo que sea.
- Si la pregunta más común
que te hacen es: “¿Qué tiempo
tiene?” y cuando les contestas que tiene cinco meses se
ríen
como si les estuvieses tomando el pelo, hasta que lo asimilan y entonces
se les descuelga la mandíbula inferior (a los preguntones).
- Si la segúnda pregunta que más
te hacen
es: “¿cuánto
come?”, (Esa nos suele divertir menos porque nos recuerda
el agujero que tenemos en el bolsillo desde que nuestro amigo entro
en nuestras vidas.)
- Si continuamente te para la gente
por la calle para ver si pueden hacerle una foto con él.
- Si te resulta imposible
entrar o salir de casa sin mancharte la ropa, Si te llevas puestas
las
marcas de sus patas desde los pies hasta los hombros.
- Si cuando sacude
la cabeza te pone como
un árbol
de navidad.
- Si el cartero
te pasa las cosas por encima de la valla para que no se te ocurra
abrir la puerta.
- Si cuando un crío pequeño,
que apenas sabe hablar, al ver a tu animalito mira a su padre y dice
emocionado: “jaca”.
- Si a la primera que te despistas te
lo encuentras acomodado en tu cama o en tu lado del sofá.
Y encima mientras tu le
regañas, él bosteza.
- Si llegas de madrugada y se ha echado
a dormir justo detrás
de la puerta y tienes que ponerte a empujar. Porque el animalito (de
7 meses y más de 50 Kg) pasa de moverse y lo más que consigues,
insistiendo para que se levante por la rendija de la puerta, es que
te mire con los ojos descolgados, se acomode y bostece otra vez.
- Si salir de casa dejándolo dentro se
convierte en toda una misión
imposible (ya ni te cuento si tienes más de uno).
- Si desde que él está tu
dejaste de tener una sola sombra.
- Si jugueteando contigo se pone
a mordisquearte la mano en una terraza de verano y escuchas que alguien
pasa y le dice a su acompañante:
"!Mira, mira, se le esta comiendo la mano... pero... literalmente!."
(esta es una historia verídica propia,)
- Si resulta imposible dar dos pasos sin
tropezar con tu “amiguito” o
estar a su lado sin que termine tu pie debajo de su “patita” mientras
tu intentas sacarlo sin perder algún dedo y sin chillar, por
vergüenza.
- Si al intentar agarrarlo, cuando va en carrera,
acabas rodando por los suelos.
- Si cuando mueve su cola emocionado,
aparte de desmontarte media casa te deja las piernas que pareces
un cromo.
- Y como no, si cuando ladra, que retumban
las paredes y pone a bailar los cristales.
Pero, sea como sea... son encantadores,
y los que alguna vez hemos tenido la suerte de contar con su compañía
quedamos tremendamente pillados, por su carácter, por su nobleza,
por su fidelidad y entrega y por tanta sensibilidad y cariño
guardado en un cuerpo tan enorme.
Sin contar con su belleza espectacular y su saber estar.
Amigo, es muy grata la aventura de compartir
tu vida con un Dogo, si aún no la has experimentado sigue mi consejo:
Pon un Dogo en tu vida.
Eva Mª Gavira García.